Tíbet, la reserva espiritual de oriente.

 

Y mientras se despedían, Bruno y Sonia le entregaron a Curro dos recuerdos de su estancia en la isla: “Ha sido un placer conocerte, llévale esta botella de ron y este paquete de puros habanos a Isaac, que seguro que viviréis algún momento especial que celebrar”.

Una meseta que congrega los más importantes monasterios y templos sagrados en el techo del mundo: La reserva espiritual de Oriente. Una combinación extraordinaria de paisajes atípicos rodeados de las más altas montañas del planeta y una tierra de enigmas arraigados en el budismo tibetano que perviven a los tiempos.

Curro no lo dudó ni un instante al recibir la llamada de Isaac, más bien el “Chavetas” como lo conoce todo el mundo. La palabra Tíbet le provocó una gran emoción y escalofríos al mismo tiempo. ¿Quién no ha soñado desde pequeño con estar delante del gran templo del Dalai Lama que veíamos en aquellas historias lejanas? Quizás eso hizo que llevase mucho mejor el largo viaje desde Cuba aunque su cara, mezcla de agotamiento y altura, lo decía todo ya casi anocheciendo en la moderna estación de tren de Lhasa.

“Hola Curro. ¡Bienvenido al viaje que cambiará tu vida!”. Bastaron esas sencillas palabras para que en Curro asomase una sonrisa y dejase atrás toda esa aventura de escalas hasta la ciudad de Xining, previa pequeña parada en Xi’an (los Guerreros de Terracota son otro gran misterio que bien merece la pena unas horas). 

Desde allí a Lhasa, capital de Tíbet, ahora Región Autónoma de China, tuvo un largo trayecto en tren por la Ruta Qinghai-Tíbet, la vía férrea más alta del mundo o también conocida como Tren de las nubes, desafiando todas las leyes físicas establecidas y superando por momentos los 5.000 metros. Esa progresiva adaptación a la altura y las ganas de aventura, le hicieron decantarse por esta alternativa frente al avión directo desde Sanghai.

“¿Te apetece cenar algo mientras te cuento la ruta que te he preparado para estos días?”. Perdido en las callejuelas del barrio antiguo se encuentra un pequeño restaurante con un bonito patio interior. Allí Isaac explicó a Curro que estarían un par de días en Lhasa para aclimatarse antes de enfilar la “carretera de la Amistad” hasta la base del Everest y, en contra de lo que dice la teoría para evitar el mal de altura, cayó alguna cerveza que otra. “¡Qué sería de estos viajes sin unas cervezas y más en estos instantes en que estaré lo más cerca de la utópica Shambhala o Shangri.” pensó Curro para sí.

Sin embargo, Curro no se imaginaba en esos instantes lo que la noche le iba a deparar minutos después. Conocedor de lo vivido en su primera vez, Isaac le seducía con historias para entender algunos preceptos básicos del budismo tibetano, mientras llegado a un punto le dijo: “Curro, camina unos metros y mira lo que tienes ahí. Yo te esperaré en este banco”.

Hay momentos en los viajes, difíciles de explicar con palabras, que son capaces de detener el tiempo. Allí, la silueta casi imperceptible de Curro se intuía delante de la colina roja de Hongshan donde ese sueño, el gran icono de toda una cultura y forma de vida, la imponente estampa de la que fuera residencia de los Dalái Lama en el Tíbet, emerge iluminada en la noche de Lhasa… ¡El Palacio de Potala! ¿Qué más sorpresas le depararía este destino?

Las siguientes jornadas Curro descubrió la antigua ciudad hasta hace poco prohibida a extranjeros. El camino sagrado de Lingkhor, la calle y mercado de Barkhor (principal zona de vida de la ciudad) o los monasterios cercanos de Sera, Norbulingka, Drepung o Ganden, impactaron de forma significativa en sus primeras horas, incluso el interior del Palacio de Potala en su visita turística, pero fue la atmósfera de espiritualidad y devoción que se vive en la kora de Jokhang, el más importante de sus templos, la que le dejó helado. Eran peregrinos llegados de todas las partes de Tíbet y del mundo con una devoción como pocas veces había visto antes.

En su larga lista de experiencias de su vuelta al mundo, Curro ya había estado al otro lado del Himalaya con José Luis Angulo. Concretamente había sido en Bután, otro reino budista con una joya como Taktshang Lhakhang (o Nido del Tigre) pero hubo unas palabras que su amigo Chavetas le había dicho el primer día al llegar que no se le olvidaban: “Curro, en los grandes monasterios vas a vivir una espiritualidad como nunca has visto antes pero será en cuanto salgamos hacia la frontera con Nepal, en los más pequeños donde todavía quedan mínimas comunidades de monjes, donde sentirás lo que el Tíbet fue tiempo atrás”.

La primera noche fuera de Lhasa, una tienda de campaña a orillas del lago turquesa de Yamdrok hizo de campamento improvisado. A partir de ahí el imponente dzong de Gyantse, la antigua fortaleza de Shegar, el Monasterio Samding, atribuido a la más importante encarnación femenina en el Tíbet, o Tashilhunpo, el gran templo sagrado de la figura del Panchen Lama, descubrieron a Curro un Tíbet espiritual que dejaba banderas de oración en cada cima cercana a la carretera. No obstante, fue en esos lugares al margen de la ruta, los más remotos, como el Monasterio Ralung, el origen del fundador de Bután, donde sintió el verdadero significado de aquella frase.

“Esto es para ti, Isaac, de parte de Bruno y Sonia”. Sentados en aquel mirador improvisado sobre las rocas del viejo Monasterio de Rongbuk, ya en la base del Everest a 5.200 m, Curro sacó ese paquete de habanos y la botella de ron que utilizaron para celebrar y brindar, mientras las nubes les dejaban observar por primera vez la majestuosidad de aquel gigante del mundo, el gran Everest. Era ese momento mágico que ponía fin a otra gran experiencia en su epopeya por el mundo, un instante tan especial que le hizo separarse unos metros y simplemente observar, sin nisiquiera hacer fotos ni pensar en redes sociales.

Posiblemente nunca sabremos qué pensó Curro en ese momento, quizás satisfacción por haber cumplido un reto o quizás acordándose de sus seres más queridos con quien les hubiese encantado compartir ese momento. Sea como fuere pronto sería el momento de iniciar un nuevo camino.

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