Turismo rural en España

Turismo rural en España

España es uno de los mayores exponentes de turismo a nivel global. Destaca por el turismo internacional y la llegada de viajeros extranjeros motivado, principalmente, por la oferta de turismo de sol y playa. La calidad de la costa de España es su gran atractivo, sin embargo, no es el único, ya que las zonas rurales, que ocupan una gran parte del territorio, son muy ricas en paisajes y patrimonio y están ganando un gran protagonismo.

El auge del turismo rural en España se intensifica con la llegada del COVID, cuando se comenzaron a levantar las medidas de cuarentena en el verano de 2020, puesto que era la única forma de turismo permitida. Las limitaciones en los viajes internacionales motivaron que el turismo nacional se intensificara. Además, con las medidas contra el COVID aún presentes, como la limitación de aforo o la distancia entre personas, los turistas buscaban destinos poco masificados y hoteles más pequeños donde pudiera respetarse la distancia y asegurasen unas mayores medidas de seguridad, por el miedo al contagio.

Esta situación se mantuvo durante 2021, aún cuando poco a poco se permitieron los movimientos en la provincia e incluso en las comunidades autónomas. Durante todo este tiempo las opciones más elegidas fueron las casas rurales, ya que la gente prefería su propio espacio en donde poder tomar las medidas de separación y seguridad sin problema. Así, aunque el COVID ha tenido un impacto negativo en la vida de muchas personas, no es menos cierto que “ayudó” a promover el turismo rural y de interior y a que sea conocido por más gente, dada la imposibilidad de viajar a destinos internacionales.

El impacto que esto supone en las zonas rurales resulta muy beneficioso. Generalmente, estas zonas se encuentran en riesgo de despoblación, por lo que ayuda a generar ingresos e interés por la zona gracias a la atracción de turistas. Además, muchos de los ingresos generados se reinvierten, por ejemplo, en la preservación y restauración de monumentos o zonas de interés. También ayuda a que estas zonas más “olvidadas” obtengan inversión en infraestructuras evitando que sólo se ponga la atención en las grandes ciudades. Por tanto, el turismo rural influye de forma positiva en la economía de estas zonas, promoviendo también la formación de puestos de trabajo y el emprendimiento.

Por ejemplo, en un pequeño pueblo cerca de un río, gracias a la visita de turistas se pueden ofrecer actividades como montar en canoa, una ruta de senderismo guiada o una vuelta por el pueblo para dar a conocer su historia.

 

 

Otro de los valores añadidos del turismo rural es que los beneficios que genera no se limitan a la zona, ya que también se beneficia el propio turista al tener la posibilidad de visitar zonas rurales, que suelen estar envueltas en naturaleza y alejadas de las ciudades, y tienen una gran oportunidad para conectar con el entorno y alejarse de las grandes urbes.

En este sentido, existen muchísimas rutas y circuitos centrados en el bienestar y el descanso, y una escapada a una zona rural puede ser una muy buena oportunidad para darse un respiro de la vida cotidiana.

Además, hay que tener en cuenta que España es un territorio rico en historia y naturaleza, y los pueblos guardan un gran patrimonio cultural e histórico que no puede llegar a caer en el olvido. Quizás lo que frena a algunas personas a visitar las zonas rurales es la idea de que no hay mucho que hacer y puede llegar a ser aburrido, pero es todo lo contrario. Como se ha mencionado antes, en España existe una gran biodiversidad por descubrir, ya sea con guías oficiales o de manera independiente, y así, mientras se da un paseo es posible contemplar el paisaje y se aprender sobre las distintas especies de vegetación y animales que se puedan observar.

Otra gran tendencia es el turismo de aventura, ya que existen muchos lugares que ofrecen actividades al aire libre en las que se puede disfrutar de la naturaleza, como descenso de barrancos y ríos, rafting, kayak, senderismo, escalada, pesca, etc.

No se puede hablar de las zonas rurales sin mencionar un gran protagonista: la gastronomía. En estos lugares no habrá grandes y lujosos restaurantes, o sí, pero sin duda es una de las mejores experiencias. El patrimonio cultural llega incluso hasta aquí ya que muchos lugares guardan recetas con historia detrás y que han conseguido que permanezcan vivas hasta ahora. Combinar la naturaleza con la degustación de platos típicos de cada pueblo o región es un éxito asegurado y una forma de adentrarse más en la realidad de cada zona.

En relación con la arquitectura, los pueblos suelen tener auténticas joyas en forma de edificios y monumentos que relatan historias del pasado y en los que se puede ver cómo la historia y el pasado siguen vivos y presentes. Muchos de estos monumentos se remontan a épocas antiguas de batallas y conquistas y, gracias a los ingresos que genera el turismo rural, es posible protegerlos, restaurarlos y que así los turistas puedan disfrutar de este patrimonio histórico de valor incalculable.

Siguiendo con la historia, en estas zonas se preservan también las tradiciones y una de ellas es la artesanía. Un souvenir artesano es, sin duda, un gran recuerdo o regalo en el que se pueden apreciar cómo se ha transmitido el arte de generación en generación, dejando un legado que perdurará gracias al turismo.

Con todo lo anteriormente mencionado, no es de extrañar que el turismo rural esté generando cada vez mayor interés, con el valor añadido frente al turismo de playa de poder practicarse en cualquier época del año, lo que ayuda a desestacionalizar y distribuir la oferta de turismo a lo largo del año, con el beneficio que ello supone tanto para la industria turística local como para el propio turista.

 

 

Cristina Garzón Gugel

PR Team

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