De 2018 a 2019: el horizonte incierto de los cambios globales

De 2018 a 2019: el horizonte incierto de los cambios globales

El año 2018 en España ha estado marcado por la moción de censura que el Grupo Socialista (del Partido Socialista Obrero Español – PSOE) presentó contra el Gobierno de España presidido por Mariano Rajoy, en un debate que tuvo lugar entre el 31 de mayo y el 1 de junio de 2018, y que convirtió al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en el primer presidente que no es diputado desde que se restableció la democracia en 1977. La moción fue registrada por el Grupo Socialista el 25 de mayo, después de que la Audiencia Nacional sentenciara, de forma no firme, que el Partido Popular (PP) se había beneficiado del esquema de sobornos ilegales para contratos del caso Gürtel, a través de una estructura de contabilidad y financiación ilegal paralela a la oficial, en funcionamiento desde la fundación del partido, en 1989.

La sentencia contra el Partido Popular debilitó aún más la posición del Gobierno de Rajoy, y ha dado lugar a un cambio en el posicionamiento ideológico del Ejecutivo español hacia posiciones de izquierda. La moción de censura contó con el apoyo de Unidos Podemos (la alianza de Podemos e Izquierda Unida, y sus socios regionales), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), el Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT), Compromís, el Partido Nacionalista Vasco (PNV), EH Bildu y Nueva Canarias (NCa). Ciudadanos (Cs) retiró su apoyo a Rajoy y pidió que se convocasen elecciones anticipadas, al considerar que la maniobra de Sánchez solo respondía a intereses políticos y no de Estado.

Una de las mayores críticas que ha recibido el Gobierno de Sánchez es su marcado carácter ideológico y su minoría parlamentaria, lo que complica sacar adelante iniciativas legislativas y, muy especialmente, los Presupuestos Generales del Estado. También ha sido criticado por haber prometido liderar un ejecutivo de transición, para luego afirmar que intentaría agotar la legislatura y gobernar “por decreto”; y por su posicionamiento sobre el conflicto independentista en Cataluña, que se ha enquistado tras la toma de posesión del gobierno socialista. La dificultad en la aprobación de los presupuestos coloca a Sánchez y a su gabinete en una posición muy débil, sometido a las presiones de sus socios de gobierno, de la Unión Europea y de los grupos catalanes, que exigen cesiones que escenifiquen un cambio de postura respecto a las medidas adoptadas el pasado año, especialmente la suspensión del Gobierno Autonómico y la prisión preventiva a los líderes políticos del independentismo.

El procés sigue muy presente en el panorama político español y catalán, sin perspectivas de una solución de consenso que apoyen todos los partidos y las fuerzas políticas catalanas, lo que está cronificando este conflicto, en particular en la sociedad civil y en el mundo empresarial y económico.

¿Súper domingo electoral español en 2019?

Con esta perspectiva, la coalición que ha llevado a Sánchez al poder enfrentó su primera cita electoral en las elecciones regionales andaluzas, a finales de 2018, que se celebraron el pasado 2 de diciembre de 2018. Tras más de 30 años de liderazgo socialista en esta región, los resultados electorales provocaron un cambio de gobierno más conservador que estará previsiblemente liderado por el Partido Popular en coalición con Ciudadanos y con presencia por primera vez en el parlamento andaluz de Vox, el partido que representa a la extrema derecha española. Dichos resultados influirán sin duda el escenario político español en 2019, sobre todo durante la celebración de las elecciones municipales, que se celebrarán en toda España el 26 de mayo, junto con las elecciones al Parlamento Europeo, y que medirán la fortaleza de ejecutivo socialista y de sus socios políticos.

En este escenario de inestabilidad política y económica, las empresas turísticas españolas han encarado el año, como se preveía, con una desaceleración en la llegada de turistas extranjeros a España como consecuencia de la vuelta del mercado internacional a los destinos competidores del Mediterráneo (Turquía, Egipto, Grecia, Túnez y Marruecos), que han recuperado gran parte del terreno perdido tras la fase de inestabilidad social y política resultante de la primavera árabe, en 2011.

Sus mercados emisores, para desestacionalizar el destino y atraer a y económica, las empresas turísticas españolas han encarado el año, como se preveía, con una desaceleración en la llegada de turistas extranjeros a España como consecuencia de la vuelta del mercado internacional a los destinos competidores del Mediterráneo (Turquía, Egipto, Grecia, Túnez y Marruecos), que han recuperado gran parte del terreno perdido tras la fase de inestabilidad social y política resultante de la primavera árabe, en 2011. Sus mercados emisores, para desestacionalizar el destino y atraer a viajeros de otros países, con otras motivaciones y mayor perfil de gasto.

Estos esfuerzos han comenzado a conseguir resultados en 2018, con el incremento del número de visitantes estadounidenses, asiáticos y árabes; el crecimiento de destinos urbanos, como Madrid, Bilbao y Valencia; y la promoción de productos y servicios turísticos vinculados al estilo de vida, el deporte y la gastronomía.

Según datos oficiales, parece haber disminuido el número de visitantes extranjeros (aunque no de forma tan dramática como se pronosticaba a mediados de 2018), aunque su gasto se ha incrementado, en el contexto del auge del turismo residencial y los alquileres turísticos, envueltos en la polémica por la densidad de turistas en los barrios más icónicos de España y los cambios regulatorios que buscan poner límites al uso turístico de las viviendas.

Neopopulismo: la balanza ideológica se recalibra

Por otra parte, y según los datos más recientes de la Encuesta de Turismo de Residentes (Familitur) del Instituto Nacional de Estadística (INE), se ha incrementado en un 11,2% el número de españoles que viajan al extranjero; ajenos a la polarización política internacional, que están transformando Europa y el mundo.

Este fenómeno tiene su reflejo en el péndulo ideológico de América Latina, consecuencia de la corrupción, la pobreza, la violencia y el desgobierno, ejemplificadas en los más recientes resultados electorales en México y Brasil; y en el gobierno estadounidense de Donald Trump, que durante 2018 ha radicalizado la guerra comercial con China y Europa, y se ha visto sometido a un primer examen electoral, con las elecciones a Congreso y al Senado que ha reequilibrado las fuerzas en ambas cámaras. Esta polarización resuena también en el auge de los populismos europeos, que han triplicado su respaldo en Europa durante los últimos 20 años y representan ya uno de cada cuatro votos en el continente.

El neopopulismo europeo no es, según los expertos, de izquierda o derecha, sino anti-establishment y extremo, y surge como respuesta de la crisis financiera en 2008, la corrupción, la crisis de refugiados en 2015 y el euroescepticismo; y gana protagonismo ante la incertidumbre sobre el futuro de la UE con la retirada de la canciller alemana Angela Merkel a partir de 2021 y la salida de Reino Unido de la UE, un horizonte con una fecha marcada en el calendario: 29 de marzo de 2019.

¡Feliz 2019!

 

Por Ana María Márquez 

PR & Communications Director

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