Por el amor al juego: Real Madrid 

Este fenómeno cultural español tiene bastante historia: se remonta a 1902, cuando nació el increíblemente famoso Real Madrid Club de Fútbol. El fútbol se introdujo por primera vez en España por estudiantes de la Institución Libre de Enseñanza. En el año 1897, fundaron un club llamado “Sky”, donde pasaban muchas mañanas jugando en Moncloa. A medida que pasaba el tiempo, el club finalmente se dividió en dos, y esto fue cuando la organización que el mundo conoce tan bien hoy finalmente se levantó: el 6 de marzo de 1902, Juan Padrós comenzó el eterno viaje de éxito del club de fútbol madrileño.

Algo desconocido para mí, es que 18 años después de su inicio, el rey Alfonso XIII mostró su amor por el juego al honrar al equipo bautizándolo como “Real Madrid”.

Aunque el fútbol y su éxito han sido una parte muy importante de la cultura europea, nunca se me ocurrió la magnitud de las luchas a las que se enfrentó esta organización, lo que es más importante, su relación con la Guerra Civil Española. Hace aproximadamente 70 años, el equipo dejó de existir, lo cual no podía creer considerando su prevalencia hoy.

Recientemente, tuve la suerte de conocer el estadio Santiago Bernabéu. Si soy completamente honesta, no me entusiasmaba tanto, ya que siendo de los Estados Unidos no me parecía que el fútbol fuera increíblemente interesante debido a la poca representación que tiene allí.

Mi falta de emoción cambió nada más llegar a la cafetería. Sí, solo a la cafetería. Fue hermoso. Un restaurante de lujo con un servicio impecable, que permite disfrutar de una comida con amigos y familiares a la vez que presionas la cara contra el cristal, mirando el campo. Nunca había visto nada igual.

 El restaurante fue solo el comienzo; me dirigí al estadio y me impresionó al instante. Al entrar, me encontré con fotografías de antiguas victorias, junto a trofeos, tacos, camisetas… En ese momento tuve una mezcla de sentimientos. Por un lado, me enfadé conmigo misma por ser tan ignorante de algo tan hermoso, y por otro, privilegiada de experimentar algo de esta intensidad y significado.

Continuando con el recorrido, caminé a través de galerías con más trofeos, copas y camisetas. Las aclamaciones, las llamadas de los árbitros y los comentarios de los presentadores deportivos sonaron a lo largo de cada habitación, junto con las pantallas en movimiento. Los elementos tecnológicos parecían casi holográficos. El esfuerzo que han puesto para presentar este equipo me mostró el verdadero amor y pasión que el Real Madrid tiene no solo por el apoyo, sino en general.

Al completar el recorrido por el estadio, decidí que tenía que asistir a un partido de verdad: Real Madrid contra la Roma. Tenía una sensación completamente diferente al entrar en el Santiago Bernabéu esta vez había gente en todas partes, vistiendo camisetas blancas brillantes del Real Madrid, sombreros y bufandas con enormes logotipos del equipo por todas partes. Las brillantes luces blancas del estadio, los interminables asientos llenos de gente y la música a todo volumen completaron el escenario para el comienzo del juego.

No podía creer la pasión que todos los asistentes tenían por el partido, especialmente la sección designada para fanáticos. Un mar de blanco, con gente saltando, bailando, animando, nunca sentándose durante todo el partido, eso el verdadero amor y apoyo a un equipo (América, toma nota). No pude quitar mis ojos del campo hasta que terminó el partido. Esta experiencia fue completamente diferente a cualquier otro evento deportivo al que haya asistido: el verdadero amor, la pasión y el apoyo genuino no pasan desapercibidos. Debo admitir que, al recorrer el tour del Bernabéu y ver el partido, me sentí un poco emocionada por el amor puro y la pasión que los madrileños brindan con tanto gusto.

Teniendo en cuenta mi corta estancia en Madrid, sabía que era una experiencia única en la vida que tenía que seguir, una que nunca olvidaré. Me siento afortunada de haber experimentado una parte tan grande y hermosa de la cultura española, una aventura que recordaré con claridad en el futuro.

Por Ellie Zakheim

PR Intern

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